El centro de datos de 16.000 millones que aplastó la resistencia vecinal en nombre de la IA

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 10:16

Un desarrollador inmobiliario respaldado por capital multimillonario ha conseguido imponer un megacentro de datos de 16.000 millones de dólares en Saline Township, Míchigan, después de que la comisión local de urbanismo lo rechazara dos veces. El proyecto, diseñado para Oracle y OpenAI como parte del programa federal Stargate, muestra con qué facilidad los intereses locales quedan sepultados cuando la infraestructura de IA se convierte en prioridad nacional.

El proyecto y la maniobra

Related Digital, filial del holding inmobiliario del magnate Stephen Ross, solicitó recalificar 230 hectáreas de suelo agrícola para levantar un complejo de casi dos millones de metros cuadrados. La comisión local lo rechazó en dos ocasiones. Dos días después del segundo rechazo, la empresa presentó una demanda acusando al municipio de "exclusión de zonificación" —una figura legal que sostiene que las autoridades bloqueaban ilegalmente el desarrollo del suelo. El abogado municipal reconoció en público que el ayuntamiento tenía dos opciones: litigar durante años sin garantías de éxito o negociar con la empresa.

Hubo además una amenaza adicional: Related contemplaba articular el proyecto a través de la Universidad de Míchigan. En el derecho estadounidense, las universidades públicas gozan con frecuencia de inmunidad frente a las normas locales de zonificación. De haberse ejecutado esa vía, el municipio habría perdido tanto su capacidad de negociación como los ingresos fiscales derivados del proyecto. El ayuntamiento firmó el acuerdo.

La comunidad obtuvo unos 14 millones de dólares en beneficios —restricciones de uso del agua y límites de ruido—, una cifra que equivale a unas diez veces el presupuesto anual del municipio pero que resulta marginal frente a una inversión de 16.000 millones. El proyecto forma parte del plan Stargate, la iniciativa de infraestructura de IA de 500.000 millones de dólares impulsada por la administración Trump para garantizar el dominio estadounidense en este sector.

Una advertencia para España

Lo ocurrido en Míchigan tiene una lectura directa para el mercado español. España ya alberga centros de datos de Google y Meta que han generado críticas medioambientales en Castilla y Cataluña, principalmente por el consumo de agua en un país que afronta una sequía estructural. Los centros de datos pueden consumir entre 570.000 y 19 millones de litros diarios, según Planet Detroit, y la opacidad sobre esas cifras reales es uno de los reproches más extendidos entre grupos ecologistas, tal y como documenta WKAR.

La diferencia es que en España el marco regulador ofrece más palancas. La AEPD y la CNMC tienen competencias para escrutar proyectos de gran escala, y las comunidades autónomas —Castilla-La Mancha y Madrid entre ellas— están negociando condiciones de energía renovable antes de autorizar nuevas instalaciones. Los sindicatos también ejercen una presión que no existe en el modelo estadounidense.

El modelo que viene

Stargate ha anunciado expansión global. Que España sea o no un destino relevante dependerá en parte de si los marcos regulatorios autonómicos y nacionales logran establecer condiciones claras antes de que los capitales llamen a la puerta. El caso de Saline Township sugiere que, una vez iniciada la negociación bajo presión, el margen para los municipios se estrecha considerablemente.