El X-59 de la NASA se prepara para romper la barrera del sonido en silencio

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 17:23

A principios de junio de 2026, la NASA intentará por primera vez superar la velocidad del sonido con el X-59, un avión experimental diseñado para que el estruendo del boom sónico se reduzca al nivel de un portazo. Si las pruebas salen bien, los datos obtenidos podrían influir en las normas internacionales que regulan el vuelo supersónico sobre tierra firme, con implicaciones directas para las rutas transatlánticas.

El problema del boom

Cuando un avión supera Mach 1, genera una onda de choque que en tierra suena como una explosión. Ese ruido —que el Concorde producía a entre 105 y 110 EPNdB— es la razón por la que el vuelo supersónico sobre zonas pobladas está prohibido en la mayoría de países desde los años setenta. El X-59 está diseñado para bajar ese nivel a 75 EPNdB, el equivalente aproximado al ruido de una puerta de coche al cerrarse.

Para lograrlo, Lockheed Martin le dio al avión un fuselaje muy peculiar: un morro extraordinariamente largo y estrecho que ocupa casi un tercio de la longitud total, sin parabrisas frontal. El piloto navega mediante el sistema XVS, un monitor de alta resolución que muestra imágenes de cámaras externas. El objetivo es dispersar las ondas de choque e impedir que se combinen en un único y potente estampido.

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Las pruebas de junio

El plan es ascender primero a unos 13.000 metros para el primer vuelo supersónico, y después alcanzar los 16.700 metros a Mach 1,4 —aproximadamente 1.490 km/h— las condiciones reales de operación de la misión. Un caza convencional acompañará al X-59 equipado con una sonda sensora que medirá la forma y la intensidad de las ondas de choque, para contrastar los modelos matemáticos de Lockheed Martin.

El X-59 realizó su primer vuelo en octubre de 2025 y ha completado 14 vuelos adicionales probando sistemas como el tren de aterrizaje y la envolvente de altitud y velocidad, según confirma NASA Quesst. Esta segunda fase —la de la medición acústica— es la que realmente importa: si los niveles de ruido se confirman, la NASA tiene previsto sobrevolar ciudades y preguntar a los vecinos si han notado algo. Una respuesta mayoritariamente negativa sería el argumento más sólido para cambiar la normativa.

¿Qué cambia para los vuelos desde España?

En España no existe ningún programa de aviación supersónica propio, pero los datos del X-59 llegarán a la ICAO (Organización de Aviación Civil Internacional), que prevé actualizar sus estándares de ruido antes de 2027. Esas normas servirán de referencia para la AESA y el resto de reguladores europeos.

Si la certificación basada en ruido reemplaza la prohibición categórica de velocidad, rutas como Madrid–Nueva York operadas por Iberia o Air Europa podrían acortar su duración significativamente en la próxima década. Los aeropuertos de Madrid y Barcelona tendrían que adaptar su regulación de ruido aeroportuario, hoy pensada para aviones convencionales, a un umbral de 75 dB para aeronaves supersónicas. Queda recorrido regulatorio por delante, pero el X-59 es el primer paso concreto hacia ese escenario.