El gobierno de EE.UU. podría convertirse en accionista de OpenAI antes de su salida a bolsa
La Casa Blanca y OpenAI negocian activamente que el gobierno estadounidense se convierta en accionista de la empresa de inteligencia artificial más valiosa del mundo. Según confirma CNBC (5 de junio), las conversaciones llevan más de 15 meses en marcha y han pasado de ser exploratorias a tener modelos financieros concretos sobre la mesa. OpenAI está valorada en más de 850.000 millones de dólares y prepara su salida a bolsa para tan pronto como septiembre de 2026.
La propuesta
El plan impulsado por Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, consiste en donar una parte de las acciones de la compañía a un fondo de inversión público federal —un equivalente estadounidense a los fondos soberanos de países como Noruega—. Ese fondo invertiría en infraestructura crítica: centros de datos, energía y fabricación de chips. Trump llegó a describir a los ciudadanos estadounidenses como "socios" en este proyecto, con la promesa de pagos directos a la población si la apuesta resulta rentable.
La propuesta voluntaria de Altman contrasta con la iniciativa legislativa del senador Bernie Sanders, que plantea obligar a las grandes tecnológicas a ceder el 50 % de su capital al Estado mediante un impuesto. La negociación con la Casa Blanca es, por tanto, también una maniobra preventiva de OpenAI frente a regulaciones más agresivas.
OpenAI y la administración Trump negocian una participación estatal antes de la salida a bolsa de la compañía.
Qué implica para el mercado europeo
Para España, el acuerdo no tiene efectos inmediatos, pero plantea preguntas relevantes. Si OpenAI pasa a tener al gobierno federal de EE.UU. como accionista, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) podrían verse presionadas a revisar las condiciones bajo las que operan sus servicios en Europa, especialmente en lo relativo al RGPD y la soberanía de los datos.
Además, el acuerdo refuerza la posición de OpenAI frente a Anthropic, que quedó excluida de estas negociaciones tras negarse a cumplir los requisitos de seguridad del Pentágono en febrero de 2026. OpenAI llega a su OPV con el respaldo político de Washington, una ventaja competitiva difícil de igualar.
¿Qué cambia antes de la OPV?
La participación estatal podría funcionar como una "acción de oro" que proteja a OpenAI de adquisiciones hostiles o de la entrada de capital extranjero no deseado. Para Altman, tener al Estado como accionista facilita además la negociación de acceso a energía barata para sus enormes centros de procesamiento y reduce la presión regulatoria.
De momento, no se ha confirmado ningún porcentaje ni estructura definitiva. Las negociaciones siguen abiertas y no hay términos formales firmados. Pero el hecho de que Trump confirmara públicamente las conversaciones a bordo del Air Force One el 5 de junio es, en sí mismo, una señal de que el acuerdo avanza.