La NASA prueba una «batería de hidrógeno» para sobrevivir a la noche lunar de dos semanas
La NASA ha completado las primeras pruebas de un sistema de pila de combustible regenerativa diseñado para mantener encendida una base lunar durante los catorce días de noche continua que se registran en la superficie de la Luna. El sistema, desarrollado en el Centro de Investigación Glenn, contiene más de 1.000 componentes y unos 270 sensores. Es una apuesta directa a reducir la dependencia de los envíos desde la Tierra en las misiones del programa Artemis.
El ciclo cerrado
El principio de funcionamiento es sencillo sobre el papel: durante el día lunar, el exceso de energía solar se usa para descomponer agua en hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis. Cuando llega la noche —y la noche lunar dura 354 horas— el proceso se invierte. El hidrógeno y el oxígeno se combinan en la pila de combustible y generan electricidad, calor y agua, que queda almacenada para el siguiente ciclo. El resultado es un sistema autónomo que no necesita reabastecimiento desde la Tierra.
La ventaja frente a las baterías de litio es de masa: las pilas de combustible regenerativas almacenan más energía por kilogramo que las soluciones de litio-ion convencionales. En un contexto en que enviar un kilo a la superficie lunar cuesta más de un millón de dólares, cada gramo cuenta. El sistema está dimensionado para unos 25 kilovatios de potencia, suficiente para mantener los sistemas de soporte vital de un hábitat durante toda la noche lunar.

El proyecto y los próximos pasos
La doctora Kerrigan Cain dirige el proyecto y ha calificado el sistema como uno de los más complejos en los que ha trabajado el Centro Glenn. Las pruebas realizadas entre febrero y mayo de 2026 validaron el conjunto como una unidad integrada. Ahora viene la fase más exigente: cámaras de vacío y ciclos térmicos extremos entre -173 °C y 127 °C para simular las condiciones reales de la superficie lunar, según confirmó la NASA.
A futuro, si las misiones logran extraer agua del hielo lunar del polo sur —donde Artemis tiene puestos sus objetivos—, el combustible del sistema estaría disponible in situ. Eso eliminaría por completo la necesidad de transportar suministros desde la Tierra y haría las bases lunares permanentes económicamente más viables.
La conexión europea
España participa en la exploración lunar a través del programa Argonaut de la ESA, para el que empresas como Elecnor Deimos aportan subsistemas de navegación y comunicaciones. Paralelamente, la ESA lleva desde 2018 investigando pilas de combustible regenerativas junto a Air Liquide para sus propios módulos de aterrizaje, como recoge la ESA Regenerative Fuel Cell. El contrato del lander Argonaut, adjudicado a Thales Alenia Space, contempla una demostración de almacenamiento de energía a largo plazo en la década de 2030. Los resultados del Glenn podrían acelerar la adopción de estándares técnicos comunes entre NASA y ESA para esa misión.