SpaceX revela satélites IA del tamaño de un Boeing 747: hasta un millón en órbita

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 14:55
Concepto actualizado del satélite AI1. Ilustración: SpaceX Concepto actualizado del satélite AI1. Ilustración: SpaceX. Fuente: Fuente: SpaceX

SpaceX ha presentado los detalles de su satélite AI1, un centro de datos orbital con una envergadura de 70 metros —similar a la de un Boeing 747— y capacidad para alojar una potencia de cómputo equivalente a un rack completo de GPU Nvidia GB300, con 72 procesadores gráficos. La compañía ya ha firmado un contrato con Google por 920 millones de dólares al mes para suministrar capacidad de cálculo orbital, y ha solicitado ante la FCC autorización para desplegar hasta un millón de estos satélites.

El hardware

Cada satélite genera hasta 150 kW de energía solar para alimentar sus sistemas de cómputo. El mayor reto técnico es la refrigeración: en el vacío del espacio no hay aire que disipe el calor, por lo que SpaceX ha diseñado un radiador líquido de unos 110 m² con circuitos redundantes. La compañía no ha revelado qué fluido utiliza, pero el profesor Hugh Lewis, de la Universidad de Birmingham, apunta al amoniaco —el mismo refrigerante que usa la Estación Espacial Internacional— como candidato más probable, según DCD. El amoniaco mantiene el estado líquido en un rango de temperaturas mucho más amplio que el agua, que en el vacío se congela o hierve con facilidad.

Elon Musk afirma que la tecnología no requiere avances científicos disruptivos y que se apoya en soluciones ya desarrolladas para la próxima generación de satélites Starlink. La arquitectura de chips es intercambiable, lo que permitiría actualizar el hardware sin reemplazar el satélite completo.

El problema de la basura espacial

El verdadero debate no es técnico, sino regulatorio. SpaceX ha solicitado a la FCC autorización para un millón de satélites en órbitas de entre 500 y 2.000 km de altitud. Para la mayoría de las unidades retiradas, la empresa propone trasladarlas a «órbitas cementerio» en lugar de hacerlas reentrar en la atmósfera. Eso choca con los principios de la ESA Zero Debris Charter, firmada también por agencias españolas, aunque sin fuerza vinculante sobre SpaceX, apunta Nature Comms Engineering.

Concepto actualizado del satélite AI1. Ilustración: SpaceX
Concepto actualizado del satélite AI1. Ilustración: SpaceX

En España no existe ninguna ley específica de desorbitación —Francia sí tiene una, que exige retirada en 25 años—, y la CNMC carece de jurisdicción sobre el espacio orbital. Telefónica, Orange y Vodafone utilizan satélites de terceros para sus servicios, pero ninguna opera constelaciones propias ni tiene previsto hacerlo. El riesgo más inmediato para el mercado español es la posible interferencia en frecuencias de telecomunicaciones y el impacto sobre los data centers terrestres, que hoy compiten en precio y latencia.

¿Qué viene después?

SpaceX tiene prevista una fábrica de satélites, bautizada Gigasat, en Bastrop (Texas), con más de 400 hectáreas de superficie. La compañía saldrá a bolsa en junio de 2026 con una valoración estimada de 1,75 billones de dólares, posicionando los data centers orbitales como su principal historia de crecimiento tras Starlink. Si el plan se materializa, el sector tecnológico global —y el español— tendrá que adaptarse a una infraestructura de IA que opera literalmente fuera del alcance de cualquier regulador nacional.