El X-59 de la NASA alcanza Mach 1,4: así avanza el plan para romper el silencio del vuelo supersónico

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 02:33
El X-59 de la NASA alcanza Mach 1,4: así avanza el plan para romper el silencio del vuelo supersónico

El avión experimental X-59 de la NASA alcanzó Mach 1,4 a 55.000 pies de altitud el 12 de junio de 2026, según confirma el NASA Quesst blog oficial. Esa es exactamente la velocidad y altura de crucero para las que fue diseñado. Lo que ocurra ahora con este programa podría cambiar las normas internacionales sobre vuelo supersónico, también en Europa.

La aeronave y su objetivo

El X-59 no es un avión comercial: es un demostrador tecnológico construido por Lockheed Martin para la NASA. Su característica más relevante es que, en lugar del estruendo clásico del boom sónico, genera lo que los ingenieros llaman un "golpe sónico silencioso" (quiet sonic thump). El nivel de ruido en tierra se estima en torno a 75 decibelios, frente a los más de 100 dB del Concorde. El objetivo es demostrar que volar más rápido que el sonido no tiene por qué ser molesto para quien está en tierra.

El vuelo del 12 de junio es el segundo supersónico del programa. El primero, el 5 de junio, alcanzó Mach 1,1 a 43.400 pies: suficiente para cruzar la barrera del sonido, pero aún lejos de las condiciones de misión. Ahora el X-59 vuela acompañado de otro avión de investigación que genera un boom sónico convencional, lo que permite comparar ambas señales acústicas en condiciones reales.

Regulación internacional: el obstáculo pendiente

El siguiente paso es la misión Quesst: la NASA realizará vuelos sobre zonas habitadas de Estados Unidos y encuestará a los residentes sobre cómo perciben el sonido. Esos datos se compartirán con la FAA y con la OACI, el organismo que fija las normas de aviación civil a nivel mundial.

Hay un motivo concreto de urgencia: en EE. UU. existe una prohibición de vuelos supersónicos sobre tierra desde 1973. La Cámara de Representantes aprobó en marzo de 2026 la Supersonic Aviation Modernization Act para presionar al cambio, tal como recoge TechTimes. Pero sin datos de aceptación pública, ningún regulador se moverá.

Para España, el camino pasa por Bruselas. Aerolíneas como Iberia o Air Europa no tienen ningún papel anunciado en el programa X-59, y los aeropuertos de Madrid y Barcelona están sujetos a normativas europeas de ruido que son, si cabe, más restrictivas que las estadounidenses. Las rutas transatlánticas desde Madrid podrían ser las primeras beneficiadas si los estándares se aprueban, pero el proceso regulatorio internacional podría extenderse durante años.