La misión para rescatar el telescopio Swift se retrasa: el cohete no despegó

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 17:08
El cohete Pegasus XL con el satélite LINK sujeto bajo el fuselaje del avión Stargazer. Foto: NASA / Ron Beard El cohete Pegasus XL con el satélite LINK sujeto bajo el fuselaje del avión Stargazer. Foto: NASA / Ron Beard. Fuente: Foto: NASA

La NASA tenía todo listo para rescatar su telescopio Neil Gehrels Swift de una reentrada descontrolada, pero el lanzamiento programado para el 2 de julio de 2026 tuvo que abortarse. Una anomalía en los sistemas del cohete Pegasus XL impidió el encendido seguro de los motores, y la aeronave nodriza regresó a la base con la carga intacta. Sin una nueva fecha confirmada, el reloj sigue corriendo: Swift podría desintegrarse en la atmósfera en octubre de 2026.

El telescopio y el problema

Swift lleva en órbita desde 2004 detectando destellos de rayos gamma, superando con creces su vida útil prevista. El problema es físico: la resistencia de las capas superiores de la atmósfera ha ido reduciendo su órbita de los 600 km originales hasta unos 400 km actuales. Si no se eleva de nuevo, reentrerá de forma incontrolada este otoño.

Para evitarlo, la NASA contrató en septiembre de 2025 a Katalyst Space, una startup de Flagstaff, Arizona, por 30 millones de dólares. La empresa desarrolló en apenas nueve meses la nave robótica LINK, diseñada para acercarse a Swift, sujetarlo con tres brazos manipuladores y elevarlo de vuelta a 600 km durante dos meses de maniobras. Los programas espaciales convencionales tardan 24 meses en completar un desarrollo similar.

El cohete Pegasus XL con el satélite LINK sujeto bajo el fuselaje del avión Stargazer. Foto: NASA / Ron Beard
El cohete Pegasus XL con el satélite LINK sujeto bajo el fuselaje del avión Stargazer. Foto: NASA / Ron Beard

El lanzamiento que no fue

El método elegido fue el lanzamiento aéreo: el cohete Pegasus XL de Northrop Grumman viajaba sujeto bajo el fuselaje del avión L-1011 Stargazer. La aeronave despegó con éxito desde el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall, y alcanzó los 12 km de altitud. Fue entonces cuando los técnicos detectaron la anomalía que bloqueó el ignición. El Stargazer volvió a tierra con el Pegasus XL aún a bordo.

La NASA indicó que no fijará una nueva fecha de lanzamiento hasta completar el análisis de la telemetría del vuelo fallido, según el NASA Swift Blog. Esta misión es además el último vuelo previsto del Pegasus XL, un sistema de lanzamiento aéreo que no volaba desde 2021.

Por qué importa más allá de Swift

La misión LINK no es solo un rescate puntual. Es la primera demostración a gran escala del llamado «servicio en órbita»: la capacidad de reparar, reabastecer o reubicar satélites que ya están en el espacio. Si funciona, el modelo podría cambiar la economía espacial: en lugar de abandonar hardware de miles de millones cuando se degrada la órbita, se podría prolongar su vida operativa durante décadas.

Katalyst ganó el contrato frente a propuestas de Starfish Space y de la alianza Cambrian Works/Astroscale, según detalla Wikipedia. El coste total —diseño, fabricación, pruebas y lanzamiento— por 30 millones de dólares sugiere que este modelo de servicio orbital puede ser económicamente viable, algo relevante para cualquier agencia espacial que opere constelaciones de satélites propias. Los ingenieros de Katalyst y Northrop Grumman trabajan ahora contrarreloj: cada día de retraso acerca a Swift un poco más a su final.