CSIRO usa el entrelazamiento cuántico para blindar el GPS frente al spoofing
El GPS que usamos cada día es mucho más frágil de lo que parece. Los bancos, las redes eléctricas, los aeropuertos y los servicios de emergencia dependen de la sincronización de tiempo que proporcionan los satélites GNSS (sistemas globales de navegación por satélite), y esas señales son vulnerables al bloqueo y al spoofing —la suplantación de señales con datos falsos—. En julio de 2026, la agencia científica australiana CSIRO entregó dos fuentes de luz cuántica portátiles al grupo de ciencia y tecnología de defensa de Australia, un primer paso concreto hacia un sistema de temporización a prueba de manipulaciones.
La física como escudo
El dispositivo genera pares de fotones entrelazados cuánticamente. Un fotón se queda en la estación terrestre; el otro viaja hasta el satélite, que puede estar a cientos de kilómetros de distancia. El entrelazamiento cuántico hace que ambas partículas mantengan una correlación instantánea independientemente de la distancia. La clave de seguridad es física, no informática: si alguien intenta interceptar o manipular el canal, el estado cuántico de los fotones cambia de inmediato y el intento queda detectado automáticamente. No hay forma de espiar sin dejar huella.

El proyecto, desarrollado en colaboración con la Universidad Heriot-Watt, está diseñado para la transferencia de tiempo entre tierra y satélite manteniendo las correlaciones cuánticas a lo largo de cientos de kilómetros. El formato portátil es relevante: no requiere una instalación de laboratorio de gran tamaño, lo que lo hace desplegable en aeropuertos, centros de datos o nodos de infraestructura crítica.
Lo que esto significa fuera de Australia
Los ataques de jamming y spoofing al GNSS se han multiplicado en el Mediterráneo y en zonas de conflicto, con incidentes documentados que han afectado a la aviación civil y la navegación marítima. En España, la infraestructura crítica —banca, transporte, suministro eléctrico— depende de la misma señal vulnerable que esta tecnología busca sustituir.

Infografía sobre el funcionamiento de los sistemas globales de navegación por satélite, sus vulnerabilidades y cómo la fuente de luz cuántica de CSIRO ofrece una solución alternativa. Ilustración: CSIRO
A nivel europeo, la iniciativa EuroQCI trabaja en una red de comunicaciones cuánticas soberana, aunque España no forma parte del núcleo del proyecto TransEuroOGS (Alemania, Grecia, Irlanda, Luxemburgo). No existe todavía un programa español específico de temporización cuántica publicado. El enfoque de CSIRO —no estadounidense, no chino— podría resultar atractivo si la estandarización europea avanza hacia los fotones entrelazados, tal y como señala el despliegue técnico de CSIRO.
¿Cuándo llega al mercado?
Por ahora, la tecnología está en fase de prototipo entregado a defensa. No hay calendario público para pruebas de campo a gran escala ni para una posible comercialización. El Reino Unido ya probó su propio sistema de navegación cuántica (Q-INS de Infleqtion) con 8 millones de libras de financiación pública, y EE. UU. destinó 12,2 millones de dólares a sistemas alternativos al GPS entre 2024 y 2025, según el seguimiento de política PNT global. Australia llega con un enfoque diferente —fotones entrelazados frente a átomos ultrafríos o eLoran—, pero sin datos comparativos publicados entre los distintos métodos.