Woven City, el laboratorio urbano de Toyota: robots, IA y sensores que se rinden ante la lluvia
Toyota lleva desde septiembre de 2025 operando Woven City, una ciudad de 71 hectáreas construida sobre el solar de su antigua fábrica en Susono, al pie del monte Fuji. Los primeros cien residentes —empleados de Toyota y sus familias— viven allí como sujetos de prueba voluntarios de una infraestructura de movilidad autónoma que el fabricante japonés espera vender a otros municipios. Es el experimento urbano más ambicioso del sector del automóvil, y sus resultados importan mucho más allá de Japón.
Cómo funciona la ciudad
El concepto central de Woven City es la infraestructura primero: en lugar de poner toda la inteligencia dentro del vehículo, la ciudad en sí "ve" lo que ocurre en sus calles. Para ello se ha desplegado el protocolo V2X (Vehicle-to-everything), que conecta coches, robots y cualquier elemento urbano en tiempo real. En abril de 2026, Toyota presentó el AI Vision Engine, un sistema que analiza la actividad en las calles usando cámaras. Los desarrolladores aseguran que el sistema identifica a las personas por características de su ropa, no por reconocimiento facial, para evitar la identificación directa.
La densidad de cámaras es notable: hasta ocho por cruce y hasta seis en espacios residenciales. Para gestionar el consentimiento, existe una arquitectura llamada Data Fabric que permite a cada residente decidir qué datos comparte. El 98 % de los habitantes ya ha aceptado voluntariamente la presencia de robots con cámara en sus hogares, según el informe de visita de GreenCars de abril de 2026. Los datos no se venden a terceros y permanecen dentro de los experimentos de Toyota.
Robots que odian la lluvia
No todo funciona como en los renders. Los triciclos eléctricos Swake (hasta 20 km/h) y la mayoría de los robots repartidores dejan de operar cuando llueve: el agua ciega sus sensores, dejando a los vehículos "inteligentes" paralizados. Es el límite más visible entre el laboratorio controlado y el mundo real.
Hay avances más prometedores. El Guide Mobi es un tractor autónomo que recoge coches eléctricos Toyota bZ4X en el aparcamiento y los lleva hasta su propietario sin intervención humana. La ciudad también cuenta con una central eléctrica virtual: los paneles solares de los garajes y los cargadores bidireccionales permiten usar las baterías de los coches aparcados como reserva energética, cubriendo hasta el 10 % de la demanda en horas punta. Conectar el cable todavía lo hace una persona, la automatización total de esa tarea aún no está resuelta.
¿Puede exportarse este modelo?
Woven City tiene previsto alcanzar 300 residentes en la Fase 1 y 2.000 a largo plazo. A partir del ejercicio fiscal 2026, personas ajenas a Toyota podrán unirse como residentes externos. Con 24 socios tecnológicos confirmados —el anuncio oficial de Toyota incluye nombres como NTT, ENEOS y Rinnai—, el proyecto busca validar una plantilla que luego pueda replicarse en otras ciudades.
Ningún fabricante español ni socio europeo figura entre los Inventors confirmados. Seat/Cupra o Stellantis Iberia no están presentes, una ausencia que deja espacio para que España se posicione como hub de movilidad inteligente si el modelo japonés demuestra ser exportable. La privacidad es otro punto de atención: el modelo de consentimiento al estilo japonés funciona con un 98 % de opt-in, pero la densidad de vigilancia plantea preguntas relevantes para la normativa española bajo el marco europeo del RGPD. Por ahora, solo el 10 % de los 71 hectáreas está desarrollado. Toyota juega a largo plazo.